menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Remoras del poder y del momento

4 0
previous day

Cargando reproductor...

Delfos nunca fue solo un templo. 

Fue, sobre todo, un negocio de interpretación, y como todo negocio de interpretación, atrajo tanto a los que sabían hacerlo como a los que solo sabían aparentar que sabían. 

La Pitia hablaba en fragmentos, en gemidos, en sonidos que nadie podía usar tal cual, hacía falta un colegio entero, los hosioi, entrenados durante años, para convertir ese ruido en algo que un rey o un general pudiera usar sin que les costara el ejército. 

Ese oficio tenía un precio: 

Si interpretabas mal y Creso perdía su reino confiando en tu lectura de "un gran imperio caerá", la mancha te la llevabas tú también, no solo el oráculo.

 Lo que nunca ha faltado, en ninguna era y hoy no es la excepcion, es gente dispuesta a ocupar esa silla sin haber pagado ese precio. 

No necesitan vapores volcánicos ni una Pitia real, les basta con la ambigüedad del mundo, que siempre sobra. 

Egipto tuvo a sus lectores de vísceras, Roma a sus augures que sabían leer el vuelo de los pájaros justo antes de una votación conveniente, la Edad Media a sus astrólogos de corte, y nosotros tenemos a los que hoy pueblan Twitter, los grupos de WhatsApp y las mesas de análisis:

Gente que interpreta el ruido del mundo con la misma confianza que un hosios, pero sin el entrenamiento, sin el colegio, y sobre todo sin el riesgo. 

Interpretan y no pierden nunca, porque nadie les cobra la cuenta cuando se equivocan. 

Esa es la diferencia que separa a Delfos de lo que tenemos ahora, y de eso trata lo que les presento.

El daño es real, se mide en decisiones tomadas con información podrida, y no hace falta compartir su fe para pagar el precio de su circo. 

Aquí no se trata de debatirlos, ni de exhibirlos en público, ni de ganarles una discusión que de........

© Detona