Frente a un dilema de época
Estados Unidos en su agresión contra Venezuela en la madrugada del 3 de enero de 2026 consumó el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro y su esposa, la primera combatiente Cilia Flores. El acto criminal cobró la vida de al menos cien personas, entre venezolanos y cubanos, y echó por tierra las convenciones del Derecho Internacional, en tanto constituye un grave atentado contra la soberanía y autodeterminación de los pueblos.
Según Matías Caciabue, analista del portal informativo Nodal, los hechos permiten ver más allá: “Lo que está en juego no es solo Venezuela. Lo que se disputa es la idea misma de soberanía regional en el siglo XXI, en un contexto marcado por una nueva fase del capitalismo y por una revolución tecnológica profunda que ha extendido, densificado y sofisticado las fronteras del poder”.
“La acción contra el gobierno venezolano, planificada durante meses según reconstrucciones periodísticas y fuentes oficiales estadounidenses, instala un precedente de enorme gravedad: un “cambio de régimen” ejecutado sin siquiera el pudor de la coartada multilateral y con el control del petróleo venezolano como telón de fondo explícito. No se trata de un exceso ni de un desvío, sino de una decisión estratégica que reordena el tablero regional”, agrega en un exaustivo........
