menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

¿Dónde está El Cabrero?

23 6362
13.05.2026

La última vez fue ayer. Estábamos echando un vino donde siempre cuando vimos por la tele que Rodríguez Zapatero había sacado un libro sobre Borges (¡qué cosas hacen los expresidentes!). A mi compadre Silverio pareció cortársele el trago dentro del buche. Soltó el chato en la barra y se lamentó en forma de pregunta:

–¿Dónde está El Cabrero? ¿¡Dónde está El Cabrero!?

Este tipo de arrebatos nostálgicos le dan a menudo desde hace unos meses, porque es ahora cuando empezamos a echar desesperadamente de menos a ese gigante del cante hondo y de la vida que es José Domínguez Muñoz, El Cabrero. A él le debemos mucho, incluso el hecho insigne de que la caterva de gañanes que le seguíamos nos aprendiéramos de memoria un soneto borgiano, puesto que él lo cantaba por bulerías. Borges metido a compás, y Silverio discutiendo a garrotazo partido con los amigos si este verso o aquel encabalgamiento respeta o no el ritmo poético del genio argentino. ¿Comprendéis por qué echamos tanto de menos al Cabrero?

Pero no parece que José vaya a comparecer, porque se ha recogido al escenario íntimo de la familia y los amigos tras cinco décadas de profesional y algunos problemas de salud que le han fastidiado los últimos años. Lo ha hecho de forma callada, sin alharacas ni ceremonias, dejando de paso en evidencia a unos estamentos públicos y mediáticos que, con su silencio interesado, no sólo pretenden ocultar al cantaor, sino acabar con el fenómeno social. Porque El Cabrero es un artista bárbaro, un creador de veredas quizás sólo igualado en el flamenco por Enrique Morente; pero El Cabrero también, como Camarón, trasciende con mucho lo puramente musical para acabar empapando, en su caso, terrenos sociales, poéticos, políticos.

Tan grande era su figura, pues, que no es de extrañar que ahora se le eche de menos en mil sitios: en la........

© CTXT