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Las protestas en Irán atacan la legitimidad del régimen. ¿Tendrán éxito?

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13.01.2026

El 28 de diciembre estallaron protestas contra el régimen en varias ciudades iraníes, que se extendieron por toda la República Islámica en cuestión de días hasta convertirse en la ola de disturbios más importante desde el levantamiento “Mujer, Vida, Libertad” de 2022. A diferencia de los ciclos de protestas anteriores, no ha predominado ningún asunto en particular. Los manifestantes han coreado consignas contra la escasez de agua, el colapso de la moneda, la corrupción del Gobierno y las aventuras militares regionales del régimen con igual furia.

La simultaneidad y la proliferación geográfica de las protestas, que han llegado a más de cien ciudades y pueblos, son especialmente reveladoras. No se trata de acciones coordinadas por una oposición organizada, sino más bien de la combustión espontánea de una sociedad que ha llegado a su punto de ruptura. Desde los empobrecidos suburbios de Teherán hasta los barrios de clase media de Shiraz, desde las ciudades kurdas del oeste hasta las zonas baluchis del sureste, los iraníes han salido a las calles para exigir responsabilidades a un régimen que ya no puede proporcionar ni siquiera servicios básicos como un suministro de agua fiable.

No es de extrañar que otra ola de protestas haya envuelto a Irán. Durante la última década, el deterioro de las condiciones económicas del país ha alimentado repetidamente el malestar social en todo el país. La hiperinflación, que actualmente se estima entre el 42 % y el 48 % anual, y el colapso efectivo de la moneda nacional han devastado el nivel de vida.

El valor del rial se ha desplomado de 40.000 hasta casi 1,5 millones de riales por dólar

El valor del rial se ha desplomado desde aproximadamente 40.000 por dólar a principios de 2018, antes de la aplicación de la campaña de sanciones de “máxima presión” de la Administración Trump, hasta un tipo de cambio real estimado en la actualidad de casi 1,5 millones de riales por dólar. Esta caída libre de la economía ha coincidido con la creciente visibilidad –y las consecuencias cada vez más ruinosas– de la corrupción estatal.

Sin embargo, lo que distingue a la actual ola de protestas no es solo lo que exigen los manifestantes, sino la menguante capacidad del régimen para calmarla. Una de las estrategias tradicionales de la República Islámica ha sido absorber los disturbios mediante una combinación de represión y concesiones: permitir que las protestas se calmen antes de reprimirlas violentamente, al tiempo que se ofrecen concesiones materiales.

Las protestas nacionales de 2017-18 y 2019, por ejemplo, provocadas por el empeoramiento de las condiciones económicas, fueron reprimidas brutalmente, pero también dieron lugar a modestas concesiones en forma de subsidios para combustible y alimentos, ajustes presupuestarios y modificaciones en las políticas económicas. Del mismo modo, tras el levantamiento de 2022, el Estado dejó de aplicar efectivamente la obligatoriedad del hiyab en un intento de frenar el impulso del movimiento.

Tras el levantamiento de 2022, el Estado dejó de aplicar la obligatoriedad del hiyab

Desde que se apaciguó el levantamiento de 2022, Irán se ha enfrentado a múltiples crisis políticas, económicas, sociales y geopolíticas. Entre ellas se encuentran la muerte repentina del presidente Ebrahim Raisi y otros altos funcionarios en un accidente de helicóptero; la 

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