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Los refugiados sirios, un año después de la caída de Al-Assad

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14.01.2026

Aún no ha salido el sol cuando Ahmad Hussein Jabal, de 40 años, espera en la estación de autobuses de Abdali, en Amán, para pasar unos días en Siria, su país, al que no sabe si algún día podrá regresar definitivamente. La cochera está casi vacía, pero pronto se llenará de maletas, bolsas de plástico, despedidas y abrazos antes de que dos autobuses emprendan el camino hacia la frontera siria. Ahmad, que ha sido el primero en llegar, aguarda con una mezcla de nerviosismo y emoción. En su móvil guarda la foto de su mujer, sus hijas y su hijo, a quienes visitará durante cinco días, después de cinco meses sin verlas. Huyó de Siria en 2015 con su esposa y su primogénita, quienes este año regresaron a su país natal. Él trabaja como operario en una empresa de aluminio en Jordania, lo que le permite enviar dinero para los estudios de su hija mayor, que se prepara para entrar en la universidad, y para ayudar a sus padres ancianos. Sin casa en Siria, su familia vive con ellos. “Mi familia tiene problemas mentales, sobre todo mi mujer, por esta situación”, explica, con los ojos vidriosos. Ella no quería volver, pero para Ahmad la educación de los más pequeños es una prioridad: en Siria el bachillerato es más barato y existen universidades gratuitas. Tener un permiso de trabajo en Jordania le permite entrar y salir, pero la falta de empleo en Siria le impide plantearse regresar definitivamente.

Ahmad no es una excepción. Según datos de octubre de Norwegian Refugee Council, como él, el 63% de los refugiados sirios en Jordania no piensa volver a su país y el 29% afirma que lo hará algún día, pero por el momento prefiere esperar.

La caída del régimen de Bashar Al-Assad el 8 de diciembre de 2024 reabrió definitivamente el dilema que millones de sirios llevaban más de una década posponiendo: volver o no volver. Tras la toma de poder del grupo islamista Hayat Tahrir Al-Sham, dirigido por Ahmad Al-Sharaa, se abrió la puerta al rápido regreso de 1.208.000 personas al país, y cinco millones en todo el mundo aún no han conseguido poner los pies de nuevo en Siria. Después de años de espera, para muchos la decisión se tomó rápidamente, impulsada por la emoción y la esperanza más que por información contrastada. Para otros, la decisión se tomó a ciegas. Durante los primeros meses tras la caída del régimen, la falta de información impulsó a muchos desplazados sin trabajo en sus países de acogida a volver rápidamente en busca de oportunidades y con el deseo de reunirse con sus familias. Ahora, gran parte de quienes retornaron se arrepienten y aconsejan a sus parientes que esperen. La........

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