Venezuela y el nuevo "orden" internacional
El autor de esta columna expone que analizar la maniobra de Estados Unidos en Venezuela solo bajo la óptica de extraer nuevas rentas petroleras es “una narrativa floja”. Lo que busca Donald Trump y su gobierno, dice, es profundizar un nuevo orden geopolítico, “donde el mundo se divide en ‘áreas de influencia’, entendidas como áreas geográficas donde una potencia ejerce un control exclusivo en términos económicos, político y militar”. Para lograrlo, afirma el autor, uno de los objetivos inmediatos que persigue Estados Unidos es asfixiar económicamente al régimen cubano, controlar esta parte del hemisferio y luego lograr “una producción petrolera conjunta de Estados Unidos, México y Venezuela que haga a su país ―y su área de influencia― independiente del Medio Oriente”.
Créditos imagen de portada: TheWhiteHouse.gov
El sábado publiqué una columna en El Mostrador, escrita solo horas antes, mientras secuestraban a Maduro, donde argumentaba que el objetivo último de lo que pasaba en Venezuela era ahogar económicamente a Cuba, la cual necesita del petróleo venezolano barato (a veces gratis) para poder sobrevivir económicamente ―tema que había estado ausente en el análisis de Venezuela en la prensa internacional y nacional―. No era el único objetivo, por supuesto, pero era al menos tan importante, sino más, que apoderarse del petróleo venezolano. Era lograr dos pájaros de un tiro.
Fue solo al día siguiente cuando Trump y Marco Rubio, finalmente, comenzaron a transparentar su objetivo en Cuba. Como reportó el Financial Times, Trump reconoció que la acción contra Venezuela tiene que ver con derrocar al régimen cubano: “Creo que [Cuba] va a caer [con el golpe de lo que sucede en Venezuela], … y va a ser incapaz de levantarse antes del final de la cuenta [refiriéndose a los diez segundos del boxeo].” Para luego agregar: “Creo que Cuba es de lo que terminaremos hablando”. No pudo haber sido más claro.
Luego, el diario se refiere a la conocida animosidad (obsesión) de Rubio contra el régimen cubano ―un cubanoamericano de Miami, quien acaba de afirmar: “Si yo viviera en La Habana y trabajara en el gobierno, estaría preocupado”―, y concluye que “para el régimen cubano, este es un momento existencial.” Por su parte, para un miembro de la Cámara de Representantes de Florida, esta fue una movida maestra de Rubio. Y ni Rusia o China van a mover un dedo. Cuba, por primera vez desde el comienzo de la revolución, está sola, sin aliados de peso.
Todo esto es parte de una nueva gran geopolítica: un nuevo “orden” internacional donde el mundo se divide en “áreas de influencia”, entendidas como áreas geográficas donde una potencia ejerce un control exclusivo en términos económicos, político y militar.
Es el regreso de la famosa “doctrina Monroe”, pero en su real dimensión: no es solo “América para los americanos” (donde lo primero se refiere a un continente ―ahora habría que sumarle Groenlandia―, y lo segunda a solo un país), sino también se trata de la no interferencia en otras áreas de influencia en el mundo. Rusia, por ejemplo, tendría libertad para volver a tener un mínimo control sobre los países de la exUnión Soviética, y China entretener su obsesión con Taiwán (al que quiere transformar en un nuevo Hong-Kong). Esto también incluye a Israel, y su control del Medio Oriente (algo que quedó muy claro cuando su gobierno de extrema derecha llevó a........© CIPER Chile
