Que la verdad importe: IA y periodismo
El autor de esta columna advierte que la inteligencia artificial ha industrializado la desinformación y que las plataformas digitales privilegian la emoción y la viralización por sobre el rigor. Frente a este escenario, sostiene que el desafío del periodismo ya no es solo contar lo que ocurre, sino conseguir que la verdad vuelva a importar. Sostiene que «el valor siempre estará en la obtención de información propia, en la investigación, en el criterio, la responsabilidad, el contraste de la información, la verificación, el contexto, la credibilidad o la confianza. Una sociedad puede sobrevivir a la incertidumbre, a la crisis o al conflicto, pero difícilmente puede soportar que desaparezca la verdad como referencia compartida».
Columna publicada en el diario ABC de España
Imagen de portada: Peshkov / Getty Images / Canva
Uno de los efectos más agradables de la inteligencia artificial, seguramente por inesperado, es que por fin ha surgido un tema de conversación popular que da más juego que el fútbol. La IA es el gran hito de nuestra época. En las charlas informales fascinan los trucos y los logros obtenidos con herramientas como ChatGPT, Claude o Gemini y, en los foros con ciertas pretensiones, la conversación se eleva ya hacia la geopolítica, la reestructuración del empleo, el reto energético, la transformación de la industria de la salud o la mutación de la guerra. Sin embargo, resulta llamativo lo poco que se reflexiona sobre su enorme impacto en la desinformación, siendo uno de los desafíos más urgentes y complejos de nuestro tiempo. Que este asunto pase de puntillas en el coloquio popular es, en verdad, un síntoma alarmante. Una nueva señal de que la verdad ya no importa, o de que al menos ya no importa tanto. Y eso no deja de ser, paradójicamente, un rasgo de la propia........
