China puede seguir apagando las llamas del precio del petróleo
En la crisis del estrecho de Ormuz de 2026, China es un factor importante, pero sobre todo por lo que no ha hecho. Desde que estalló la guerra en Oriente Próximo en febrero, el mayor importador de crudo del mundo ha recortado drásticamente sus compras en el exterior, con lo que ha dejado los precios del petróleo muy por debajo de lo que podrían haber sido. Mientras la inestabilidad en el Golfo volvió a empujar el brent hacia los 100 dólares por barril (aunque luego retrocedió tras el acercamiento de posturas entre EE UU e Irán), la pregunta clave es si se mantendrá el discreto papel de Pekín.
En su punto álgido, la guerra dejó atrapados unos 13 millones de barriles diarios de suministro tras Ormuz. El aumento de la producción fuera del Golfo y las extracciones de las reservas mundiales absorbieron parte del déficit global. China también contribuyó. Tras haber importado una media de unos 12 millones de barriles diarios durante los cinco años anteriores, según los datos aduaneros, el país compró solo alrededor de 7 millones de barriles diarios en junio.
Sin la actuación de Pekín como una especie de consumidor de transición —el equivalente, en el consumo final, del papel que tradicionalmente ha desempeñado Arabia Saudí—, el petróleo habría costado incluso más que su máximo de 120 dólares por barril de mayo. Es más, la posición de China resulta ahora aún más determinante. Los ataques de los hutíes contra los buques en el mar Rojo pueden dificultar que Arabia Saudí esquive Ormuz desviando sus exportaciones a través de su oleoducto hacia Yanbu. Las reservas mundiales que han ayudado a cubrir los déficits de suministro han caído con rapidez. Si China irrumpiera en el mercado para reemplazar de golpe los 5 millones de barriles diarios de importaciones que le faltan, los precios podrían dispararse mucho más.
Sin embargo, hay motivos para pensar que eso no ocurrirá. A........
