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Sólo permanece el nombre

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06.04.2026

Suele pensar el común de los mortales que el significado de la palabra es la persona, el animal, la cosa, la cualidad o la acción que esta designa en la realidad concreta del hablar. Para él, palabras como casa, tiempo, María Estupiñán Wells o Fuerteventura, por ejemplo, no significan otra cosa que el edificio para vivir, la duración, la mujer de carne y hueso concreta y la isla canaria determinada que estas palabras designan, respectivamente, en el habla real. 

Sin embargo, toda persona medianamente culta sabe hoy que, como han descubierto la filosofía y la lingüística modernas, las cosas no funcionan así en el lenguaje humano: que una cosa es el valor o la significación de la palabra, que es una intuición inherente a ella misma, otra, la persona, animal o cosa que esa intuición designa en el momento de hablar, que es ajeno a ella, y otra distinta, el concepto que el individuo o la sociedad que sea se ha forjado en su mente a partir de esa persona, animal, cosa, cualidad o acción concretos, que le es asimismo accidental. No hay que confundir la cosa real ni el concepto con la significación, aunque relacionados con ella están. La cosa, que pertenece al mundo de la realidad, es la sustancia a la que da forma la significación en cada acto de hablar y el concepto, una especie de superfetación de la significación; una superfetación que surge por abstracción de la cosa misma. Así, el nombre casa de nuestro ejemplo significa algo así como “acomodación perfecta”, designa, entre otras cosas, el edificio concreto en que se vive o la sede de una empresa o compañía comercial y denota un concepto general de vivienda y otro de sede mercantil constituidos por todos los rasgos comunes a las referencias citadas; el nombre tiempo significa algo así como “puesta a punto”, designa, entre otras cosas, la “duración determinada de una persona, animal o cosa” o un “estado atmosférico determinado” y denota un concepto general de duración temporal y otro de estado atmosférico constituidos por los rasgos comunes a las referencias citadas; el antropónimo María Estupiñán Wells significa algo así como “identificación unipersonal”, designa a la distintas Marías Estupiñán Wells (María Estupiñán Wells niña, María Estupiñán Wells joven, María Estupiñán Wells madura y María Estupiñán Wells anciana) por las que ha pasado la persona así llamada y denota un ser humano con identidad determinada que acoge todos los rasgos comunes a esas referencias; y el topónimo Fuerteventura significa algo así como “identificación uniespacial”, designa las distintas Fuerteventuras físicas e históricas que ha habido y habrá a lo largo de los tiempos (la Fuerteventura bereber, la Fuerteventura normanda, la Fuerteventura española del siglo XV, la Fuerteventura española del siglo XVI, la Fuerteventura española del siglo XVII, etc.) y denota un concepto general de isla determinada que acoge asimismo los rasgos comunes a todas esas referencias. 

Lo que quiere decir que es la significación de las palabras, la intuición que estas implican de forma invariante, la que da vida a la cosa que........

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