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Prometer no es gobernar

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24.04.2026

Hay decisiones cuyos resultados no se ven en el momento, pero que acaban teniendo un coste muy real en la vida de la gente. La forma en que el Gobierno de Canarias gestiona el dinero público es una de ellas.

Sobre el papel, todo suena bien: presupuestos que crecen cada año, cifras récord, más recursos para sanidad, educación, carreteras o vivienda. Pero, cuando se mira lo que ocurre después, el relato cambia. Una parte importante de ese dinero no se ejecuta y, al mismo tiempo, se incumplen las normas que precisamente existen para evitar desequilibrios.

Dicho de forma sencilla: se gasta más de lo debido en unas cosas y no se gasta lo que sí se puede en otras.

Para entenderlo, hay que empezar por una idea básica. La llamada regla de gasto no es más que un límite que marca cuánto puede aumentar el gasto público de un año a otro. Una norma pensada para algo muy simple: evitar que se gaste sin control hoy y que mañana haya que recortar. 

Porque, cuando un gobierno aumenta de forma sostenida su gasto habitual, el de funcionamiento diario, ese gasto no desaparece. Se queda. Y hay que mantenerlo en el tiempo.

Por eso existe esa regla: para que las decisiones de hoy no hipotequen el futuro.

Y el actual Gobierno de Canarias de Coalición Canaria y el........

© Canarias Ahora