La Palma y las crisis energéticas
El mayor problema que tiene La Palma es su extrema dependencia del exterior en sectores estratégicos como el energético y agroalimentario que son la principal causa de su vulnerabilidad económica. Mientras unos piensan que la solución está en la turistificación de la isla como la clave de su desarrollo socioeconómico futuro sin darse cuenta de que eso incrementa la dependencia, otros pensamos que reducir esa dependencia para una mayor estabilidad social y económica, pasa por una nueva cultura del territorio con el desarrollo pleno y sostenible de los recursos endógenos (suelo, agua, sol, viento, geotermia y residuos) para construir soberanía energética y alimentaria en el marco de una economía circular, social y solidaria.
Hasta cuándo vamos a seguir atados a un recurso energético fósil como el petróleo que nos crea tantos problemas y, cada vez con más frecuencia, cuando tenemos sobre la mesa alternativas viables con recursos energéticos propios para atender las demandas insulares. Nunca habíamos tenido dos crisis energéticas tan próximas, separadas cuatro años cuando Rusia invadió Ucrania en el 2022, coincidiendo con la etapa final de pandemia y en La Palma, noqueados por la crisis volcánica y, cuando la mecha del conflicto en Ucrania sigue encendida, un pedófilo y un genocida, con argumentos falsos como justificantes, deciden invadir Irán, sin tener el más mínimo respeto al derecho internacional, uno de los principales productores mundiales de petróleo y gas y, además, que controla el paso del estrecho de Ormuz por donde pasa la quinta parte del petróleo que se consume en el resto del mundo. Y estos personajes, como elefantes en una cacharrería y la decepcionante actitud de la UE, dan lugar a una de las mayores crisis energéticas y económicas de las últimas décadas.
Los responsables públicos, como encargados de la gestión de las crisis y sus correspondientes emergencias, no están aprovechando las lecciones, las oportunidades, que se evidencian cuando la normalidad del funcionamiento del sistema socioeconómico se interrumpe de forma brusca y sin previo aviso.
Las crisis forman parte de los sistemas complejos. Son los episodios imprevisibles de su proceso evolutivo y que tienen la función de poner a prueba el sistema, descubriendo sus debilidades que una vez identificadas deberían, consecuentemente, generar una actuación responsable desde las administraciones públicas en dos vertientes; la primera es la gestión de la emergencia en sí, en lo que se refiere al mantenimiento de los servicios esenciales, protección de las personas, bienes e infraestructuras básicas y, la segunda, es analizar sus causas, por qué se ha producido, por qué no la vimos venir para evitarla y, aquí es donde los responsables políticos tienen que aprender de esas situaciones límites para identificar las oportunidades de cambio y activar las repuestas que correspondan con planificación, con cabeza, que permitan resolver las debilidades para fortalecer el sistema y que, por lo menos, no se vuelva a repetir la misma crisis.
Los sistemas insulares pequeños como La Palma son extremadamente dependientes del exterior, donde los combustibles para el transporte, tanto aéreo como marítimo, constituyen la sangre que mueve todo el sistema insular, transporte interior y desde y hacia la isla que produce más del 50% de su huella de carbono, por lo tanto, somos uno de los territorios más vulnerables en las crisis energéticas porque nos afecta, también, directamente a nuestros bolsillos en el recibo de la luz, cuando repostamos con nuestros vehículos en las estaciones de servicio y cuando reponemos la despensa en un sistema agroalimentario muy dependiente de las importaciones. Todos los bolsillos quedan afectados por estás crisis energéticas mientras que las eléctricas y multinacionales petroleras multiplican sus beneficios.
Turismo y crisis energética
La base de la........
