Historia en versos
Autor(es): Tania Chappi
Sagacidad y buen decir en obras de corte epigramático creadas por Nicolás Guillén
Durante los meses iniciales de 1949, el futuro Poeta Nacional de Cuba publicó casi diariamente en el periódico Noticias de Hoy –vocero del Partido Socialista Popular (PSP), de ideología comunista– una décima acerca de sucesos de actualidad nacional e internacional. En ellas cuestionó, por ejemplo, a no pocos políticos, el desempeño de la policía, el ejército y el poder judicial, las medidas gubernamentales nocivas para la población, los vínculos del gobierno cubano con los Estados Unidos y otros países.
Según Ángel Augier –autor del prólogo a los dos volúmenes que compilan la obra del bardo, editados por Unión en 1974–, tales rimas, aunque aparecieron sin firma, forman “parte indisoluble de su personalidad poética, de su trabajo creador, tanto como sus poemas propiamente dichos. El origen circunstancial no merma los valores intrínsecos de estos versos de corte epigramático, donde el humor y la ironía de la sensibilidad popular, disparados hacia hechos y personajes concretos […] conservan frescura de permanencia como alarde de ingenio y como testimonio de una época”.
Manteniendo un orden cronológico, les ofrecemos algunos de esos textos. Comenzamos por el del miércoles 19 de enero, alusivo a la negativa gestión de Ángel Cofiño, representante de la Confederación de Trabajadores de Cuba supeditada al Partido Auténtico desde finales de los años 40. En lugar de defender a los empleados tranviarios, los dirigentes de la CTK –así la llamaban los afiliados al PSP para distinguirla de la CTC original y sugerir que la nueva organización percibía fondos gubernamentales, mediante el Inciso K de la Ley de Ampliación Tributaria de 1943– se avinieron a un acuerdo con la Havana Electric, el cual ponía en peligro el incremento salarial obtenido meses atrás por los operarios del ramo.
Dispuesto a caer entero, / si ello fuera necesario / dice el obrero tranviario / que de rebaja ¡cero! / Cofiño, que es traicionero, / quiso agarrar los controles, / mas le gritaron ¡bemoles! / aquí no manda un ratón: / ¡es mucha tu pretensión, / y no te alcanzan los........
