La crisis del bipartidismo
Republicanos y demócratas responden de manera distinta a una misma fractura estructural
En la última década, la vida política de Estados Unidos ha dado la impresión de desplazarse entre polos aparentemente incompatibles. Sin embargo, bajo esa superficie de contrastes se perfila una crisis más honda: la de un sistema político que, por su propia arquitectura oligárquica, es incapaz de canalizar o resolver un malestar social estructural y cada vez más visible.
Históricamente, el bipartidismo estadounidense funcionó como un sofisticado mecanismo de contención. Su aparente alternancia preservó un consenso sólido en torno a la defensa de la propiedad privada, la preeminencia del capital financiero, la doctrina imperial en política exterior y el rechazo a cualquier organización de la clase trabajadora.
La trayectoria de republicanos y demócratas confirma, además, un carácter adaptable. Aunque hoy tendemos a asociar al Partido Republicano con el conservadurismo y al Demócrata con un liberalismo progresista, estas etiquetas –propias del eje izquierda-derecha europeo– no se trasladan de manera automática al contexto estadounidense.
Breve historia de los dos partidos
El Partido Republicano, fundado en 1854 (coalición antiesclavista), nació siendo una fuerza de ruptura. No es casual que los brigadistas estadounidenses que combatieron el fascismo en la Guerra Civil española –muchos........





















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