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La bulla del socialismo en la tierra prometida

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En el principio no fue el verbo, sino el rumor. La "Bulla". Corrió como pólvora mojada por los barrios, los campos olvidados y las fábricas cerradas: en la Venezuela de Bolívar y de Chávez, en la montaña de los Sueños del Socialismo del Siglo XXI, han descubierto una veta de oro tan grande que alcanza para todos. Oro rojo, oro social, oro que te saca de pobre de la noche a la mañana.

Al principio, llegaron los buscadores genuinos. Los viejos mineros del ideal, con las manos callosas por años de lucha subterránea, creyeron que era su momento. Ellos tenían un procedimiento en el libro del Capital, el mapa de la mina basado en la justicia y la igualdad. Pero pronto fueron rebasados. La "bulla" atrajo a otra clase de buscadores: el oportunista de la fiebre. Ese que no sabe de vetas, ni de roca, ni de galerías, pero que olfatea la riqueza fácil a kilómetros. Su única cualidad es llegar rápido y tener la desvergüenza de decir: "A mí que me pongan donde hay".

Así, la vieja Mina del Callao venezolano se convirtió en un hormiguero humano. La consigna ya no era el plano del tesoro, sino el grito del más listo. La técnica minera fue sustituida por tres herramientas básicas del depredador:

El detector de vetas: No detecta oro, detecta presupuestos. Cada nuevo "programa social", cada "fondo para la vivienda" o "misión alimentaria" activaba una alerta en sus cerebros corruptos y corruptores. Era una nueva bulla y había que correr tras los contratos y comisiones.

El detector de vetas: No detecta oro, detecta presupuestos. Cada nuevo "programa social", cada "fondo para la vivienda" o "misión alimentaria" activaba una alerta en sus cerebros corruptos y corruptores. Era una nueva bulla y había que correr tras los contratos y comisiones.

La marabunta........

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