La Generación Z y el futuro de la familia, una mirada crítica
La Generación Z hereda un mundo que prometía más de lo que puede cumplir. Crecieron con acceso ilimitado a información, con herramientas tecnológicas sin precedentes y con un discurso social que celebraba la libertad individual como el valor supremo.
Sin embargo, son también la generación con mayores índices de ansiedad, soledad crónica y desconfianza hacia las instituciones, incluida la familia. Entender este fenómeno exige ir más allá de los juicios morales fáciles y mirar con honestidad las condiciones reales en que esta generación intenta construir su vida.
El primer obstáculo es económico y es brutal en su concreción. Formar un hogar independiente, que durante décadas fue un hito alcanzable a los veinticinco o treinta años, se ha convertido para millones de jóvenes en una aspiración lejana o directamente imposible. El costo de la vivienda ha crecido a un ritmo que los salarios no han podido seguir. La economía de plataformas y los contratos temporales ofrecen flexibilidad a cambio de incertidumbre permanente, y es muy difícil planificar una familia cuando no se sabe si el mes próximo habrá ingresos estables. No se trata de falta de ambición ni de........
