"Ni un paso atrás": de Stalingrado a Caracas
La disciplina férrea como recurso de supervivencia en una probable guerra de todo el pueblo.
La consigna "¡Ni un paso atrás!", que en 1942 se convirtió en símbolo de resistencia para la Unión Soviética frente al avance nazi, también fue evocada en Venezuela durante el golpe de Estado del 11 de abril de 2002. La oposición, decidida a derrocar a Hugo Chávez, intentó apropiarse de ese espíritu de firmeza y disciplina como recurso de supervivencia política. Sin embargo, a diferencia de la férrea determinación que Stalin impuso en el frente oriental, aquella consigna no se mantuvo con la misma solidez en Caracas. La falta de cohesión, la improvisación y la ausencia de una estrategia disciplinada hicieron que la oposición retrocediera en su intento, mostrando que, sin una resistencia sostenida, la consigna se desvanece y la victoria se torna imposible.
La oposición venezolana en abril de 2002 se propuso confundir al chavismo con la consigna "Ni un paso atrás" como símbolo de firmeza frente al chavismo. Sin embargo, la ausencia de un liderazgo político sólido, capaz de encarnar las aspiraciones populares más allá de intereses empresariales o partidistas, hizo que la consigna se quedara en un gesto retórico. A diferencia de Stalin en 1942, que imponía disciplina férrea sobre millones de soldados, la oposición carecía de una figura cohesionadora que transmitiera confianza y dirección. El resultado fue un movimiento fragmentado, incapaz de sostener la resistencia en el tiempo, lo que derivó en el abandono progresivo de las masas que inicialmente se movilizaron.
El fracaso de la oposición en mantener la consigna de resistencia se explica también por la desconexión entre sus líderes y las bases sociales. Mientras que en la guerra de independencia los caudillos patriotas lograron identificarse con las necesidades del pueblo llano —campesinos, esclavos liberados, artesanos—, en 2002 la oposición se mostró más vinculada a intereses económicos y corporativos que a las demandas populares. Esa distancia generó desconfianza y debilitó la capacidad de sostener un movimiento de resistencia. Las masas, al no sentirse representadas, abandonaron la consigna de "Ni un paso atrás" y se........
