menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

La dignidad como bandera en la tormenta

17 0
10.01.2026

Para quienes hemos tenido el sagrado privilegio de compartir y conocer de cerca la esencia humana de nuestra pareja presidencial, Nicolás Maduro y Cilia Flores de Maduro, las palabras se quedan cortas. Más allá de sus investiduras, ellos son, ante todo, compatriotas entrañables, camaradas de mil batallas y esos amigos que no fallan cuando el viento sopla en contra.

Estamos ante dos seres humanos extraordinarios cuya sensibilidad está siempre a flor de piel. Nicolás es el presidente, padre y abuelo ejemplar, un hombre de principios inquebrantables que camina con la fe como guía. A su lado, nuestra Primera Combatiente, madre abnegada y docente, representa la excelencia profesional del derecho puesta al servicio de los más humildes.

El odio del adversario tiene una raíz clara: no les perdonan su lealtad absoluta. No les perdonan que jamás traicionaran el legado del Comandante Chávez, ni las causas justas por las que hemos luchado durante décadas. Se les ataca porque han tenido la valentía de defender los intereses de Venezuela frente a la arrogante «ley del más fuerte» impuesta por el imperialismo. Sin embargo, frente a la indignación y la imposición de la fuerza bruta, Nicolás responde con la eficacia de un líder que es, ante todo, amable, cercano y profundamente empático con su pueblo.

La Dignidad frente al Imperio.

Su liderazgo no es impuesto; es comunicado con el corazón. Ambos poseen esa claridad magistral para transmitir mensajes que inspiran, generando a su alrededor un círculo de confianza y seguridad que solo se logra cuando se actúa con la verdad. Saben influir positivamente porque su ejemplo es el que arrastra.

En estas horas, quizás las más duras y complejas que nos ha tocado transitar, he comprobado que Maduro es un dignatario de pies a cabeza. En medio de las presiones en territorio estadounidense, sus palabras resonaron........

© Aporrea