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Edgar Morin y cómo el pensamiento complejo desnuda al Solarismo

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La crisis de nuestra civilización no es solo ambiental. No es solo económica. No es solo política. La crisis de nuestra civilización es, ante todo, una crisis del pensamiento. Hemos aprendido a separar lo que está unido: el hombre de la naturaleza, la economía del ambiente, la ciencia de la ética, lo local de lo global, el presente del futuro, la técnica del espíritu. El pensamiento simple nos ha enseñado que la realidad se puede reducir a causas únicas, a soluciones lineales, a recetas universales. Y eso nos ha llevado al borde del abismo.

Edgar Morin, el pensador de la complejidad, nos ha dedicado su vida a recordarlo: la realidad es una trama. Nada está aislado. Todo se teje con todo. Y por eso, cualquier solución que pretenda ser sencilla, universal, descontextualizada, es una trampa. El cambio climático no se resuelve solo con paneles solares. Tampoco solo con cooperativas. Tampoco solo con cambios de conciencia. Necesitamos una estrategia compleja que integre todas esas dimensiones. Una estrategia que sepa que la técnica sin política es ciega, que la política sin conciencia es vacía, que la conciencia sin acción es estéril.

Frente a este diagnóstico, el Solarismo es una invitación a tejer. Una filosofía práctica que aspira a ser un hilo más en la trama de la vida. Un hilo luminoso.

Toda civilización ha sido moldeada por su fuente de energía. El carbón, el petróleo y el gas nos dieron el siglo XX, pero también nos enseñaron a pensar linealmente: extraer, usar, desechar. Concentrar, dominar, acumular. Esa lógica energética produjo una lógica mental. Y esa lógica mental nos ha llevado a la crisis.

Estamos entrando en una nueva condición energética. Por primera vez en la historia, la energía puede ser abundante, limpia y distribuida. El sol no es un recurso escaso. Es un flujo constante, gratuito,........

© Aporrea