De la fabricación del consentimiento al Solarismo
Cuando la emancipación exige democratizar tanto la conciencia como la matriz energética
Durante décadas, el lingüista y filósofo Noam Chomsky nos enseñó que el poder no se sostiene únicamente mediante la fuerza. También necesita moldear la manera en que pensamos. Los grandes medios de comunicación, las corporaciones y determinadas estructuras políticas fabrican consensos que terminan haciendo parecer naturales decisiones que benefician a unos pocos y perjudican a las mayorías.
Su célebre concepto de la "fabricación del consentimiento" cambió la manera de comprender el poder contemporáneo. El problema ya no era solamente quién gobernaba, sino quién construía el relato con el que una sociedad interpretaba la realidad.
Sin embargo, el siglo XXI nos obliga a formular una pregunta aún más profunda.
¿Qué ocurre si, además del consentimiento, el verdadero poder descansa sobre algo todavía más elemental: el control de la energía que hace posible nuestra vida cotidiana?
Cada vez que encendemos una lámpara, ponemos en marcha una fábrica, cargamos un teléfono móvil o impulsamos un sistema de transporte, dependemos de una infraestructura energética. Esa dependencia no es únicamente técnica; también es política, económica e incluso cultural.
Durante más de un siglo, la civilización industrial se organizó alrededor del carbón, el petróleo y el gas.........
