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Terremotos del siglo XX y XXI: un recorrido por las mayores tragedias sísmicas

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04.07.2026

Hay silencios que anuncian la tragedia. No siempre llegan acompañados por señales visibles. A veces el viento deja de soplar, los animales alteran su comportamiento o el aire adquiere una calma inquietante. Mientras las ciudades continúan con su rutina, bajo el suelo enormes bloques de roca se desplazan lentamente durante décadas hasta que, de pronto, la energía acumulada se libera con una violencia imposible de contener.

Venezuela conoce bien esa realidad. Su territorio se encuentra en el límite de las placas tectónicas del Caribe y Suramérica, una extensa franja donde las fallas geológicas de Boconó, San Sebastián y El Pilar convierten al país en una de las regiones sísmicamente más activas del norte de América del Sur. Cada generación ha tenido su terremoto; cada ciudad conserva una historia de escombros, reconstrucción y memoria.

A lo largo del siglo XX y las primeras décadas del XXI, los grandes terremotos no solo derribaron iglesias, edificios y carreteras. También transformaron la forma de construir, impulsaron la investigación científica y modificaron la relación de los venezolanos con una tierra que jamás ha dejado de moverse.

Cumaná 1929: cuando el mar también mató

La mañana del 17 de enero de 1929 rompió para siempre la tranquilidad de una de las ciudades más antiguas del continente. A las 7:32 am., un terremoto de magnitud cercana a 6,9 y que duró entre 5 y 15 segundos, sacudió violentamente Cumaná y pocos minutos después el mar terminó de completar la tragedia. Un tsunami con olas superior a los cinco metros de altura penetró la costa oriental destruyendo embarcaciones, más de 3.500 viviendas y comercios mientras cientos de personas intentaban escapar entre la oscuridad.

Las estimaciones históricas hablan de alrededor de 800 fallecidos, convirtiéndolo en uno de los desastres naturales más graves de la Venezuela del siglo XX. La ciudad perdió buena parte de su patrimonio urbano y numerosas familias desaparecieron bajo los escombros o arrastradas por el agua.

El país vivía entonces los últimos años de la larga dictadura de Juan Vicente Gómez. Las comunicaciones eran precarias y la ayuda tardó varios días en llegar desde Caracas. Aquella tragedia reveló las enormes limitaciones del Estado para responder ante una emergencia nacional y evidenció el desconocimiento científico existente sobre la actividad sísmica venezolana.

El Tocuyo 1950: la Ciudad Madre cambió para siempre

La tarde del 3 de agosto de 1950 el calor parecía inmóvil sobre las calles de El Tocuyo. Comerciantes recogían lentamente sus mercancías mientras la ciudad seguía el ritmo habitual de cualquier jornada. A las 5:50 de la tarde, sin embargo, la historia tomó otro rumbo.

Un terremoto de magnitud superior a 6 estremeció el centro-occidente venezolano. En apenas segundos comenzaron a desplomarse viviendas coloniales, iglesias centenarias y edificios públicos que habían sobrevivido durante siglos.

El saldo inmediato dejó decenas de fallecidos, numerosos heridos y centenares de viviendas destruidas o seriamente afectadas. Las vías hacia Guarico, Chabasquén, Sanare y Los Humocaros quedaron interrumpidas por derrumbes, mientras colapsaban los servicios eléctricos, telefónicos........

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