Druidas, naturaleza y mitología: la inspiración celta detrás de ‘World of Warcraft’
La mitología céltica ha servido de fuente de inspiración a los videojuegos, quizá incluso más que a otros medios populares como el cine. Así, en las últimas décadas se han lanzado propuestas que se han acercado a ella tanto desde un punto de vista meramente circunstancial como crucial.
En el primer grupo encontramos títulos como Hellblade: Senua’s Sacrifice (2017) y su secuela de 2024, o The Witcher III (2015), donde las referencias a la cultura celta están presentes en la nomenclatura de lugares y personajes.
En el segundo están Folklore (2007) o Rhiannon: Curse of the Four Branches (2008), que directamente ambientan su mundo (no sin licencias) en un contexto puramente céltico. Y, desde luego, las grandes franquicias de la industria no están exentas de la presencia de esta cultura. Una de estas es, sin lugar a duda, World of Warcraft, un videojuego de rol multijugador masivo en línea desarrollado por Blizzard Entertainment y lanzado en 2004.
WoW se desarrolla en el mundo fantástico de Azeroth, donde miles de jugadores interactúan simultáneamente mediante personajes de distintas razas y clases. La dinámica principal consiste en explorar el mundo, completar misiones, combatir enemigos y colaborar con otros jugadores en actividades cooperativas o competitivas.
Su trayectoria se remonta a 1994, con Orcs & Humans, un juego de estrategia en tiempo real en el que el jugador controlaba una de las dos facciones principales: los humanos o los orcos. El juego introdujo ese conflicto central, así como el mundo fantástico que posteriormente serviría de base para World of Warcraft. Desde entonces, Warcraft ha ido convirtiéndose en un universo con una mezcolanza inabarcable de referencias culturales y estéticas. Entre ellas, se encuentra una de las facetas más reconocibles de la mitología céltica: el druidismo.
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