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¿Dónde nace la atención? La neurociencia tiene la respuesta

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07.05.2026

Es tal la avalancha de estímulos sensoriales que recibimos cada día que procesarlos todos del mismo modo sería no solo ineficiente sino, incluso, peligroso. Por eso es tan importante que exista la atención, que es como llamamos al conjunto de sistemas que trabajan en paralelo seleccionando y filtrando la información que nos llega.

Esto permite, por ejemplo, que mientras conducimos le prestemos atención a los posibles obstáculos que pueden aparecer en la calzada, y no a las nubes o a los aviones que sobrevuelan sobre nuestras cabezas.

Hay dos tipos de atención, voluntaria e involuntaria

Aunque solemos asociar la atención con el esfuerzo consciente de estudiar o trabajar, existe otro tipo de atención mucho más primitiva que compartimos con casi todos los animales. Nos referimos a esa fuerza o instinto que nos hace girar la cabeza ante un movimiento inesperado.

En la jerga llamamos atención endógena, o voluntaria, a la que usamos cuando decidimos concentrarnos en una tarea concreta, como leer este artículo. Y nos referimos a atención exógena, o involuntaria, para hablar de la que nos hace reaccionar de forma involuntaria ante estímulos externos.

Esta última funciona como un sistema de alerta temprana que permite que cualquier estímulo inesperado o intenso capture de inmediato nuestros recursos cognitivos. Dicho de otro modo, se trata de la capacidad del cerebro para filtrar el ruido del entorno y decidir qué elementos son lo suficientemente relevantes o novedosos como para interrumpir lo que estamos haciendo y obligarnos a “mirar”. Y es de lo que trata este artículo.

El papel de la dopamina: de la sorpresa a la decisión

El cerebro cuenta con un neurotransmisor, la dopamina, que controla los sistemas de recompensa y placer y nos empuja a realizar actividades........

© The Conversation