La energía: México como Cuba
México enfrenta apagones recurrentes, déficit creciente de capacidad y una dependencia externa que contradice el discurso de soberanía. El país avanza en sentido contrario al desarrollo y, lo cierto es que, un país sin energía suficiente, confiable y competitiva está condenado al estancamiento.
La estrategia de la 4T avanzó por dos rutas. La primera, formal y estructural, desmontando un modelo mixto que permitía, como en economías desarrolladas, la participación privada en generación eléctrica, dejando al Estado la transmisión y distribución, para sustituirlo por una visión ideológica que frenó la transición energética, canceló proyectos de energías renovables y bloqueó inversiones, a la par que dejó de invertir en las áreas que garantizan la soberanía energética: transmisión y distribución.
Como resultado, la energía que se habría generado a partir de las subastas eléctricas quedó sin salida y se cancelaron más de 200 proyectos, para en su lugar, privilegiar la generación a partir de combustóleo, diésel y carbón, las fuentes más caras, ineficientes y contaminantes del sistema.
La segunda vía........
