Las dificultades de gobernar
El poder se padece, sobre todo cuando se privilegia la responsabilidad. La distancia entre lo que se pretende hacer y lo que realmente puede hacerse complica gobernar. Hay oportunidades de cambio trascendente, pero casi siempre lo que queda es gestionar la contingencia con claridad y perspectiva. Los visibles casos de frivolidad y abuso llevan a pensar que el poder se goza, se disfruta. Cada historia es distinta, pero hay una constante: el poder político tiene un ciclo. El ocaso y lo que viene después suelen ser la etapa más difícil, particularmente porque llegan la indefensión, casi siempre en soledad.
López Obrador decía que gobernar era muy fácil. Expresión de soberbia. En su imaginario, sólo para él era sencillo gobernar, porque asumía tener absoluta claridad sobre el sentido de su mandato. Aquella afirmación también anticipaba que nada ni nadie —ni la razón ni la ley— se interpondría en su cometido. Gobernar es fácil cuando se desconocen los límites que la responsabilidad impone.
La presidenta Claudia Sheinbaum no diría lo mismo. Gobernar es complejo, más cuando existen restricciones; en su caso, la lealtad al proyecto político........
