El desespero por mantener el poder ha transgredido los valores éticos en el ejercicio de la política colombiana
En esta campaña por la Presidencia de Colombia estamos presenciando una degradación ética sin precedentes, marcada por la abierta participación política del Ejecutivo y de diversas instituciones del Gobierno en favor del candidato que representa la continuidad del actual proyecto político.
Atrás parecen haber quedado el respeto por los valores democráticos, el papel del presidente de la república como referente de la unidad nacional, así como la decencia y la imparcialidad que la Constitución de 1991 exige a quienes ejercen funciones públicas.
Dentro de las múltiples estrategias orientadas a preservar el poder se encuentran el desconocimiento de los resultados de la primera vuelta, las reiteradas e infundadas acusaciones contra la transparencia del sistema electoral colombiano y la utilización indiscriminada de recursos públicos, así como la injerencia de altos funcionarios para influir en el voto de los empleados del Estado. No menos preocupante resulta la........
