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Golpes de Estado

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06.07.2026

Bueno, del follón en el que estamos en España ya están ustedes al tanto, más o menos. Las joyas, las mascarillas, los masters, las mordidas, los servicios secretos de seguridad del PSOE -a los que llaman cloacas-, las cuentas opacas en el extranjero, los guardias civiles y policías bondadosos o malignos…, un montón de cosas de las cuales las verdaderas de verdad son las que han sentenciado los jueces, las otras no, las otras todas son presuntas, sin embargo a los medios de comunicación les gusta colocarlas como definitivas, lo cual se debe a dos factores: uno, el periodismo de denuncia de verdad no especula, sea del signo que sea, afirma y se arriesga a que lo empapelen o lo glorifiquen. Dos, los públicos clientes de los medios desean “sangre”, que les coloquen como ciertas lo que por el momento es un “podría ser”. 

Esta última forma de ejercer el periodismo caracterizada por afirmar lo que no está probado judicialmente pero sí por el periodismo -obligado por la sed de los receptores y de la política- va más allá de la desinformación y de la vulneración de los códigos deontológicos que están ahí como las constituciones o las declaraciones universales: para no cumplirlas. 

Va más allá: siembra crispación, lleva a cabo un servicio privado que le sirve para que sectores públicos oigan y lean aquello que su educación, su psicología y sus deseos anhelan que les digan, es por eso que también se trata de un servicio público o semipúblico al no ser de general aplicación. Si al final alguna de las acusaciones no se ha podido probar y se archiva el caso o se declara inocente al que antes era un supuesto delincuente, eso da igual, cualquiera se quita la mancha de encima. Todo sea por el servicio púbico y la pasta.   

No hace falta ser un lince para darse cuenta de que también los políticos en Las Cortes y en cualquier lugar dan por hecho lo que no han dado por hecho los jueces. Trabajan también para sus clientelas, en este mundo, como cantaba Patxi Andión, “todo se compra y se vende”. Los políticos apuntan y disparan con sus palabras -cuando no con salivajos o amenazas físicas- y sus palmeros de dentro y fuera del hemiciclo se desahogan porque están ahogados en sus vidas cotidianas y tanta guerra civil sin armas les sirve de relax, paradójicamente.  

Ante todo este panorama tan abracadabrante, junto con preguntarme en qué clase de país vivo también pienso si es que llevamos unos años en los que en España se están dando golpes de Estado -al parecer legales- sin derramar ni una gota de sangre, por ahora, lo cual sería una excelente aportación a la Humanidad junto a las que se dan en Estados Unidos cuando se reunió el Colegio Electoral  en el año 2000 y sentenció en medio de acusaciones de fraude durante las elecciones entre Al Gore y Bush: el vencedor es…. Tachán, tachán, ¡George W. Bush! El hijo del exdirector de la CIA y expresidente, George Bush, había obtenido menos votos populares que su contrincante Al Gore que logró más votos electorales que, por lo visto, valen más........

© Rebelión