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El Papa no concreta

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15.06.2026

Con todos mis respetos, hay que tener un amplio conocimiento previo o meterse en el cerebro del Santo Padre, en este caso León XIV, para entender lo que quiere decir. Contrasta mucho con su representado -Jesucristo/Dios- que se caracterizaba por su claridad: “El que no está conmigo está contra mí”. Punto, miren si eso se entiende. La frase apunta donde quiere y dispara el dardo de la palabra. En el momento en que una institución se va volviendo compleja y tropieza con el mundo real se ve obligada a abandonar la claridad y abrazar la diplomacia, los mensajes muy subyacentes, el misterio, la ambigüedad. 

Cuando de una creencia se ha derivado todo un entramado de intereses y alianzas no con Dios sino con los humanos, aparece el lenguaje simbólico. Jesucristo también afirmaba ideas extrañas como ese “Yo Soy” coincidiendo con su Padre cuando en el Antiguo Testamento sostenía lo mismo. Pero se entiende, desde un punto de vista filosófico se es, se es siempre, “todo es, nada cambia” afirmó Parménides y, sobre todo, se entiende cuando se echa del Templo a latigazos a los mercaderes. 

Buscar siempre la verdad

Ahora bien, ¿qué es buscar siempre la verdad?, ¿qué verdad? Antonio Machado afirmaba aquello de “tú verdad, no, la verdad, y ven conmigo a buscarla, la tuya, guárdatela”. ¿Qué verdad quiere este Papa? Ah, sí: «¡Buscad siempre la verdad! ¡Dios es verdad! ¡Si te lleva lejos de Dios, no es verdad! ¡No lo olvidéis!». Ya está algo más claro el asunto. Pero, ¿qué Dios? ¿El de Spinoza? ¿El que creó al hombre a su imagen y semejanza? ¿A qué hombre? ¿Cómo será Dios si nos miramos en las caras de muchísimos de sus creados? 

Francisco era mucho más diáfano, la diafanidad no interesa a la gente porque entonces todos esos miles o millones de seres que vitorean al Papa deben hacer un esfuerzo especial y a lo peor el que tienen por dirigente espiritual los pone en un compromiso: enfrentarse con uno mismo, como quería Nietzsche y como exige también el mismo catolicismo (Nietzsche admiraba a Jesús, no a la masa), lo que ocurre es que entonces pueden confundirse las cosas y entrar en la complejidad. Si por algo se caracterizan las religiones no es porque sean simples sino porque se les presentan a los fieles como una lección de primaria, así se crea la masa y, también, se la organiza en torno a simbolismos. 

«No es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad», afirma Robert Francis Prevost. Pues vaya, Santidad, eso es ideal si no fuera porque la religión es el primer punto de enfrentamiento entre los seres humanos. Deberían sentarse ustedes, al menos los líderes de las llamadas religiones del libro, a ponerse de acuerdo del mismo modo que deberían actuar los dirigentes políticos y los milmillonarios, nosotros dependemos de ustedes, el mundo no lo lleva esa nube de........

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