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Cochabamba, una ciudad justa, sostenible y basada en derechos

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22.03.2026

Hoy que se realizan las elecciones municipales es necesario votar por aquellos que aspiran a ser parte de la gestión municipal, que no tengan ni una duda de su honestidad y ética y que garanticen confianza y seguridad a la población. 

Cochabamba para avanzar hacia una ciudad más justa, sostenible y basada en derechos, necesita cambios estructurales y sostenidos en varias áreas clave, no se trata solo de infraestructura, sino de cómo se distribuyen oportunidades, recursos y poder dentro de la ciudad.

Todas las políticas deben partir del principio de que la ciudad es para todos: mujeres, niños, adultos mayores, personas con discapacidad y comunidades indígenas. Esto implica diseño urbano inclusivo y políticas sensibles a la diversidad. Es importante que el GAMC no priorice beneficios a la propiedad inmobiliaria, en todo momento debe tener un enfoque de derechos humanos. De esa forma es necesario eliminar la expansión descontrolada y promover planes de uso de suelo más justos, regular asentamientos, fortalecer programas de servicios sociales y proteger áreas agrícolas y ecológicas cercanas, es decir debe contar con un ordenamiento territorial.

Considerando que hay desigualdades marcadas entre zonas, es fundamental garantizar agua potable, alcantarillado, electricidad y gestión de residuos en todos los barrios, especialmente en la periferia. La justicia urbana empieza por lo básico y es el acceso equitativo a servicios básicos.

El sistema de transporte necesita integración real: rutas coordinadas, menos informalidad, prioridad al transporte público masivo y a modos no motorizados (bicicleta y caminata). Reducir el tráfico y la contaminación mejora la salud y la equidad, por ello necesitamos un plan de movilidad urbana más eficiente y que incluya en su diseño las necesidades específicas de las mujeres. La contaminación del aire, del río Rocha, de la Tamborada y de las lagunas es crítica. Se necesitan políticas firmes de control industrial, tratamiento de aguas residuales, reciclaje efectivo y educación ambiental. También más áreas verdes accesibles, lo que significa gestión y justicia ambiental.

Algo esencial en la gestión municipal es que no bastan consultas simbólicas. La población en general y las mujeres en particular deben tener mecanismos vinculantes para decidir sobre presupuestos, obras y políticas públicas. Esto fortalece la democracia local, es decir, se debe lograr una participación ciudadana con enfoque de género real. 

Otro aspecto importante a tratar es la seguridad ciudadana, la seguridad no solo depende de la policía: también implica iluminación, espacios públicos activos, oportunidades para jóvenes y prevención de violencia de género.  En relación a la inclusión social y económica se debe trabajar para reducir desigualdades, eso significa apoyar la economía informal sin criminalizarla, promover empleo digno y garantizar acceso a salud y educación de calidad. 

Pero algo que debe caracterizar a una gestión justa es lograr la transparencia y buena gestión pública. El tema de la corrupción no solo es un tema ético es también la necesidad de usar los recursos de manera justa y transparente y no de beneficio personal. Sin instituciones confiables, ningún cambio es sostenible. Se necesita combatir la corrupción, digitalizar procesos y hacer seguimiento ciudadano a la gestión. La frase “Roba, pero hace” debemos eliminar de nuestro léxico.


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