Cornell y sus políticas de algodón
Hace unas semanas se reabrió la investigación sobre una denuncia por agresión sexual ocurrida en octubre de 2024 en la casa de la fraternidad Chi Phi de la universidad neoyorquina de Cornell, perteneciente a la Ivy League, que reúne a las universidades norteamericanas más prestigiosas y caras del mundo.
El caso conocido como “Los siete de Cornell” surge de la acusación de una estudiante (con el seudónimo Jane Doe) a siete miembros de la fraternidad de haberla drogado con ketamina y luego haberla agredido sexualmente en grupo luego de una fiesta.
Cornell es una institución de tonos progresistas que, como las del resto de la Ivy League, está integrada por académicos y estudiantes de gran corazón siempre pendientes de contener cualquier tipo de ofensa discursiva o física (para eso aplican el sistema de “alerta de sesgos”). Así que uno pensaría que sus autoridades saldrían a condenar rotundamente el acto de violencia sexual asumiendo parte de la responsabilidad, y que acompañarían a su alumna acosada hasta lograr una sentencia condenatoria.
Pero no. El firme compromiso de Cornell con el feminismo profesado en sus patios se tradujo en esta ocasión, en una simple expulsión a dos de los inculpados, en clausurar la fraternidad Chi Phi y, lo más contundente, en darles........
