Amor por los colores
El fútbol aún no está perdido del todo. Casos como el de Marc Casadó o el de Pablo García nos recuerdan el romanticismo de antaño cuando se era de un equipo por convicción. Daba igual que no ganara ni el torneo de la galleta. Se iba al campo con la camiseta, la bufanda y una gran sonrisa, aún a sabiendas de que podía ser otra mala tarde para los tuyos. Porque el amor por los colores era........
