Blanco sobre blanco
No pudo empezar mejor Kylian Mbappé su etapa en el Real Madrid. En pocas semanas ganó la Supercopa de Europa y la Copa Intercontinental de 2024. Todo apuntaba a que el francés culminaría en la capital española el ciclo de dominación que no había podido cerrar en París. Era la narrativa perfecta: la mayor estrella del mundo en el mayor club del mundo. Desde entonces, muchos goles -muchos de penalti-, y ningún título más. Nunca una estrella blanca había permanecido tanto tiempo en blanco.
La paradoja es mayúscula. Mientras Mbappé evidencia una desconexión creciente con la realidad del vestuario madridista, el PSG se clasifica por segundo año consecutivo para la final de la Champions.
El equipo que abandonó emerge como el mejor de Europa. Y el que eligió, está en crisis.
En el recuerdo quedan sus fueras de juego en las........
