Vox es ruina
16 de abril 2026 - 03:08
Si hay algo que los electores no disculpan es la falta de compromiso de los partidos con la gobernación. Vox huyó de los gobiernos autonómicos e impidió que aprobasen sus presupuestos anuales con el argumento forzado del rechazo a una acogida nimia de menores inmigrantes no acompañados, y ni en Extremadura ni en Aragón ni en Castilla y León hay presidente todavía, tal es la utilidad del artefacto de Abascal. ¿Es eso lo que necesita Andalucía? ¿Que nos envíen al tal José María Figaredo a negociar un Gobierno andaluz?
El prestatario de los bancos de Orban y heraldo de Donald Trump en España viene de llamar Juanma Moruno a Juanma Moreno, con lo que demuestra que su alergia a la laboriosidad se extiende, incluso, al pensamiento. No hay una idea más allá de intentar colar en la campaña andaluza el comodín de la inmigración.
Lejos de eso, el riesgo real para Andalucía es Vox, lo que promete es una legislatura incierta y una tensión impostada hasta que Pedro Sánchez convoque las elecciones generales. Alberto Núñez Feijóo carece de aliados con los que sustituir a los parlamentarios de Vox, Juanma Moreno también, pero le respalda una legislatura que, al menos, merece una continuidad.
Si la izquierda y el PSOE no son capaces de convencer a un electorado suficiente de que pueden ganar y gobernar, y no hay nada que lo indique, el marco de estas elecciones será el mismo que el de 2022: el PP gobierna solo o en compañía de un partido que sólo aventura graves problemas.
El Gobierno de Moreno aún no ha sido capaz de mejorar la sanidad pública de un modo satisfactorio, los retrasos en las citas de Atención Primaria exceden de lo comprensible y hay una fuga desesperada hacia los seguros privados, pero está por ver que eso se manifieste en estos momentos en un voto poderoso. Si no hay ningún otro partido capaz de mejorar las expectativas sobre la gestión sanitaria, el balance electoral seguirá siendo el mismo que en esta legislatura.
Vox ha desperdiciado el tiempo como lo hizo Podemos, porque son partidos más preocupados por la agitación que por la gobernación. Su sitio es la oposición, allí es donde disfrutan. Sus referentes internacionales se han caído, hasta Meloni ha tenido que abandonar a un emperador que se cree Jesucristo y a un presidente hebreo que está prendiendo la mecha de la guerra en todo el mundo. Esto es una ruina, ¿es lo que queremos para nosotros?
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