La moderación como rebeldía
La moderación como rebeldía
En una política convertida en concurso de estridencias, la verdadera rebeldía ya no consiste en gritar más fuerte.
Hay una extraña forma de ternura en el odio político actual. Es una querencia casi erótica que permite que el adversario más encarnizado se convierta, con el paso de los días, en el único referente ético y estético. Se empieza vituperando la falta de escrúpulos del otro y se termina, por pura inercia mimetizadora, copiando hasta el modo en que se ajusta la corbata frente a la cámara.
El espectáculo es, a estas alturas, didáctico. Contemplamos a los profetas de la inmediatez, esos que han sustituido la gestión por el titular de mañana, mirarse con una mezcla de envidia y devoción. Es la envidia del que, queriendo incendiar el mundo, se siente molesto por sus propias ataduras, mientras observa al otro —a ese que ha hecho de la transgresión su........
