Paz imposible; guerra improbable
Paz imposible; guerra improbable
Entre Marruecos y España una paz genuina resulta conceptualmente imposible. Al mismo tiempo, un conflicto bélico de carácter convencional resulta improbable.
Las relaciones estratégicas entre España y Marruecos se ajustan con estricta precisión a la célebre fórmula de Raymond Aron: paz imposible, guerra improbable. La incompatibilidad de objetivos entre ambos Estados no es un mero desencuentro diplomático de carácter coyuntural; es una fricción de carácter estructural. Marruecos no reconoce la soberanía española sobre Ceuta y Melilla, las define como territorios ocupados y ha convertido la alteración de su statu quo en una prioridad estratégica de largo plazo. España, por su parte, no puede ceder un solo centímetro de las ciudades autónomas sin comprometer de forma irreversible su propia integridad territorial.
En este marco de premisas irreconciliables, una paz genuina resulta conceptualmente imposible. Al mismo tiempo, un conflicto bélico de carácter convencional resulta improbable: la asimetría de capacidades, los prohibitivos costes económicos y diplomáticos a nivel internacional y la vinculación de ambos países con la arquitectura de seguridad occidental convierten la confrontación armada abierta en una opción estratégica inviable. El resultado inevitable no es una convivencia pacífica, sino un equilibrio profundamente inestable de coerción permanente, donde la disputa por la soberanía se ha desplazado íntegramente al terreno de la guerra híbrida y las operaciones en la zona gris.
Marruecos ha adoptado la agresión híbrida como su principal instrumento de presión asimétrica. Las irrupciones migratorias masivas, la desinformación orientada y la constante explotación de las vulnerabilidades institucionales españolas no constituyen episodios aislados ni crisis humanitarias espontáneas derivadas de factores socioeconómicos. Obedecen........
