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El procesamiento de Begoña Gómez y el Caballo de Troya chino en la UE

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14.04.2026

El procesamiento de Begoña Gómez y el Caballo de Troya chino en la UE

Pedro Sánchez es un personaje capaz de pontificar de manera obsecuente sobre multilateralismo y derechos humanos ante los dirigentes de un sistema criminal como la dictadura comunista China. E

La esposa del presidente del Gobierno será juzgada para responder de los delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación de caudales públicos y apropiación indebida. Junto a ella están procesados la asesora del palacio de La Moncloa que habría utilizado para sus negocios particulares y Juan Carlos Barrabés, el empresario que impulsó junto a Begoña Gómez la cátedra de la Complutense a cambio de un trato de favor hacia sus empresas por parte del Gobierno.

El juez encargado ha dado así por finalizada la instrucción del caso y ahora son las partes las que tendrán que pronunciarse al respecto. Si sus argumentos son rechazados, se abrirá juicio oral con jurado popular y Begoña Gómez se convertirá en la primera mujer de un presidente del Gobierno español que se sienta en el banquillo de los acusados.

Aunque el sanchismo pretenda hacer pasar a Gómez por la víctima inocente de un juez politizado, lo cierto es que sus andanzas en la complutense, creando primero una cátedra sin haber sido siquiera estudiante universitaria y, más tarde, involucrándose en todo tipo de oscuras gestiones a favor de las empresas que la habían financiado, son de una obscenidad que solo se explica por la racional altanería de la que Pedro Sánchez ha hecho gala desde que tocó el poder.

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Las reacciones de los sanchistas hacia una decisión estrictamente judicial, que no prejuzga el resultado de la sentencia, han sido las que cabía esperar en un Gobierno y un partido socialista, convertidos en tristes muletas en defensa de las trapacerías de Sánchez y su esposa. El más destacado, a estos efectos, ha sido una vez más Félix Bolaños, acusando al juez de haber realizado una instrucción que "ha avergonzado a muchos ciudadanos, jueces y magistrados", y de haberle hecho a la Justicia "un daño que seguramente en muchos aspectos será irreparable". En realidad, lo que desprestigia a nuestro sistema judicial es que el ministro de Justicia arremeta de esa forma tan insolente contra un juez en el ejercicio de sus funciones, una situación inédita en democracia, que tiene en la separación de poderes uno de sus elementos nucleares.

Y mientras todo esto sucedía ayer en España, Sánchez se convertía expresamente y por derecho propio en el valedor de la dictadura comunista china en el seno de la Unión Europea, otra anomalía sin precedentes que ya preocupa en Bruselas. Caído Orbán en Hungría, tras ser aplastado electoralmente por su rival de centro-derecha, Sánchez ocupa su lugar como Caballo de Troya de una dictadura externa que amenaza a Occidente y pone en jaque la supervivencia económica y política de la propia UE.

Pedro Sánchez es un personaje capaz de pontificar de manera obsecuente sobre multilateralismo y derechos humanos ante los dirigentes de un sistema criminal como la dictadura comunista China. En su intervención de ayer en Pekín, el presidente del Gobierno español llegó a afirmar que "Occidente debe renunciar a parte de sus cuotas de representación en favor de la estabilidad global y la confianza de los países del Sur", una reclamación asombrosa para agradar a sus anfitriones que, sin duda, habrá avergonzado a los líderes occidentales y, en primer término, a los de la UE.


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