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Del «América first» al «América sola»

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José María de Areilza y otros analistas han acuñado la expresión «América sola» para referirse a la situación en la que Donald Trump pone a su país por desencadenar la guerra contra Irán. La decepción de buena parte de sus votantes es notoria, en particular los «maga auténticos», admiradores del discurso «América first» cuyo mensaje implícito era «no más guerras» lejos de Estados Unidos. Trump no entró en ninguna contienda en su primer mandato, lo que era motivo de orgullo para sus seguidores. Todo eso ahora se ha venido abajo. De manera que el presidente continúa perdiendo apoyos. A Elon Musk le han seguido Tucker Carlson, Alex Jones, el dimitido jefe de inteligencia Joe Kent, y diferentes colaboradores del asesinado Charlie Kirk, cuyo enfrentamiento a gritos con él en la Casa Blanca, antes de que lo mataran, fue sonado. Kirk criticaba que Netanyahu reaccionara a la masacre del 7-O con otra masacre en Gaza, ahora exportada al Líbano. Tales opositores cuentan con millones de seguidores en redes, amén de la simpatía de J. D. Vance, el vicepresidente que lidera la negociación con Irán, opuesto desde el primer momento a la operación «Furia Épica». Veterano de la guerra de Irak, Vance está enfrentado al jefe del Pentágono, Pete Hegseth, también ex militar, cuyo belicismo asusta. Los «maga auténticos» promueven que se aplique la enmienda 25 a Trump por incapacidad mental para ocupar el cargo tras amenazar con «destruir a la civilización persa» perpetrando crímenes de lesa humanidad. En ese caso pasaría a ser presidente Vance. La iniciativa no tiene recorrido, salvo que el resultado de las elecciones mid-term de noviembre cambie la mayoría parlamentaria. Trump aún tiene el apoyo del sector republicano «neocon» al que tanto criticó durante la campaña electoral. Con el ultra-militarista Lindsey Graham como cara visible, Hegseth y Marco Rubio estarían en este bando, si bien el cubano ha optado por desaparecer de la primera línea, a la vista de la ruinosa evolución del conflicto.

Las críticas no son sólo del «maga verdadero» sino también de los socios tradicionales de EE.UU. Mark Carney, el primer ministro de Canadá, ha anunciado el fin del 70 por ciento del gasto en defensa destinado a USA hasta ahora. El francés Macron y el inglés Starmer se niegan a darle apoyo militar dentro de la OTAN, siendo más belicista el alemán Merz, que respalda también las posiciones ultras de Netanyahu, aunque no se atreva a contravenir a los aliados europeos. Meloni le negó el uso de las bases. Y el Papa León XIV condena su acción militar. La posición más extrema, liderada por Pedro Sánchez, y respaldada por Lula y Sheinbaum, se da por asumida como reacción de la izquierda, que el próximo fin de semana celebrara en Barcelona un «aquelarre pacifista», dice la derecha. Sánchez promueve con Lula, Petro y Sheinbaum una alianza con China que es vista con recelo en el resto de Europa y enerva a Trump.

Al presidente ya no le queda ni Orban, su principal aliado europeo. El sucesor en Hungría, Peter Magyar, apadrinado por Soros, es un auténtico «perla»: le echaron de una discoteca por acosar a jovencitas. Quitó el móvil a una persona que le grababa y lo tiró al Danubio. Y una de sus parejas cuenta atrocidades irreproducibles sobre él. Habrá que comprobar.


© La Razón