No se llega a fin de mes
El crecimiento macroeconómico no se está traduciendo en bienestar real para los hogares españoles ni en un mayor crecimiento empresarial. Las cifras de PIB y empleo son aparentemente positivas, pero la realidad es que las familias pierden poder adquisitivo y la clase media sufre las consecuencias, siendo la más perjudicada por la pérdida de salario real. El crecimiento de la economía se sostiene en el aumento de la población ocupada gracias a la llegada de inmigración, lo que permite inflar las cifras agregadas sin que ello implique un avance significativo en el bienestar de los trabajadores. Así, los salarios reales permanecen prácticamente estancados y muy por debajo del coste de la vida. Incluso el salario neto ha caído más de un 3% desde que Pedro Sánchez es presidente. La propaganda y las grandes cifras ya no valen. Los hogares sufren en medio de la euforia macroeconómica.
