Rafael Díaz Blanco: Ver crecer la hierba
Para terminar con la dictadura de Nicolás Maduro, los venezolanos habíamos recorrido variados caminos, desarrolladas diferentes estrategias, recibido importantes apoyos internacionales, incluyendo pronunciamientos de gobiernos y organizaciones regionales y mundiales, estatales y no gubernamentales. No obstante, el dictador seguía en el poder. Hubiéramos preferido que fuera de otra manera, pero ante tanto daño causado y la ceguera de nuestros opresores, se hizo necesaria una intervención externa para salir de ellos.
Comenzando 2026, Maduro Moros es capturado por fuerzas militares norteamericanas y trasladado a una prisión en Brooklyn, New York. Seguidamente, Delcy Rodríguez, con el tutelaje de los Estados Unidos, bajo desconocidas condiciones, asume la jefatura del Estado como presidenta interina. Se ejecuta el plan norteamericano de tres fases anunciado por el secretario de Estado que deberá concluir en elecciones libres cuya fecha no está determinada.
Por su parte, el Tribunal Supremo de Justicia, como tantas otras veces, mediante fraudulentas interpretaciones constitucionales pretende legitimar el interinato de la vicepresidenta, tan ilegítima como su predecesor, quien la había designado.
Después, hemos visto como el acostumbrado discurso revolucionario antimperialista se ha esfumado. Los requerimientos del presidente Trump y de su administración, son ordenes que se acatan en sumisa actitud y se van cumpliendo parcialmente. Hemos visto como la represión ha disminuido, el número de presos políticos reducido, aunque cuatrocientas personas, aproximadamente, sobre todo militares, continúan encarcelados. La........
