Tu agüita amarilla no nos gusta
Suciedad en los botellonres durante el Bando de la Huerta / Juan Caballero
«A Sancho, le vino en voluntad y deseo de hacer lo que otro no pudiera hacer por él; más era tanto el miedo que había entrado en su corazón, que no osaba apartarse un negro de uña de su amo... con la cual, bonitamente y sin rumor alguno, se soltó la lazada corrediza con que los calzones se sostenían... dio la necesaria naturaleza a su aprieto».
Resulta casi perverso tener que decirle a alguien como debe pensar, y mucho menos comportarse;........
