Ayuso y el majismo
Ayuso saluda al papa León XIV en Madrid.
Les contaré una historia. En los estertores del XVIII español, al calor del reformismo ilustrado, se produjo una mutación sustancial entre las mujeres de las clases altas españolas.
La mujer pasó de ser guardiana austera del recato y la economía familiar a campeona de la sociedad del lujo. Influencia francesa e italiana que pobló la Corte de los Borbones.
El primer rasgo morfológico de esta arrebatada mutación cultural sería el «cortejo». Un varón que asistía a las mujeres que podían permitírselo, de manera personal e íntima, en paralelo al propio marido. La obsequiaba con todo tipo de favores y galanterías. Entraba en la habitación para despertar a la dama, descorrerle las cortinas, asistirla en el baño, asesorarla en el peinado, servirle el chocolate, acompañarla en la carroza y susurrarle tras el abanico, entonces una auténtica arma comunicativa en manos diestras.
Se trataba de amor blanco. O no. El marido celoso estaba mal visto, una antigualla. El lujo sobrevino repentinamente entre las señoras. Vestir la moda francesa fue obligatorio. Llegaron las tertulias a los palacios. Si se acompañaban de baile pasaron a llamarse «saraos».
La conquista feminista de enseñar el pie dio paso a la sociedad del placer. El adulterio empezó a formar parte de la etiqueta. Los palacios se adornaron, se llenaron de peluqueros,........
