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Nuestros padres

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22.03.2026

Mi padre era un hombre que dedicaba la mayor parte de su tiempo a no dar por saco a los demás. Cuando miraba al prójimo, era para tratar de ayudarle; si no podía, al menos no le jodía la vida a nadie. Aprendí eso de él, como algunas otras virtudes que adornan a los mejores hombres. Porque sí, feministas de corrillo y lazo morado: hay virtudes casi exclusivamente masculinas, igual que las hay femeninas. ¡Y a Dios gracias! 

Como un José de Arimatea más, trabajó y cuidó siempre a su familia, y en especial a su esposa; como casi todos los padres. Con su sueldo de oficinista, nos dio a sus tres hijos una educación superior que él no pudo tener; como casi todos los padres. Y llegaba de noche a casa, muchas veces vencido por la maldad ajena, pero nunca derrotado........

© La Gaceta