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Alharacas por Joe Kent

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18.03.2026

Se ha señalado como muy relevante la dimisión de Joe Kent, el director del centro de contraterrorismo de EEUU. Tenido por trumpiano, se marchó con una carta en la que culpaba al lobby judío de la guerra y manifestaba que Irán no es amenaza para EEUU. Para los oídos del contramaga podcastero tercermundista esto era música celestial.

Esto se ha considerado un gran triunfo en ese MAGA rebelde, que en realidad es un mundo de influencers, youtubers y cuentas de internet, con poco relieve en la realidad, o, al menos, un relieve no acreditado. Quizás lo tengan en el futuro, pero las encuestas no hablan de eso.

En la carta de Kent, culpaba a Israel de la guerra en la que murió su mujer. Israel, por tanto, culpable de todo y Trump movido por hilos exteriores lo que no deja bien a Trump, pues si se deja mover es por algo.

Tras presentar esta escandalosa despedida, se anunció su participación en el programa de Carlson, que es un poco como irse de Vox y tener cita en El Mundo.

De Kent, sin embargo, supimos de inmediato algunas cosas; la primera, que no participaba en las reuniones de inteligencia más sensibles. Esto es un hecho. También se dijo, y esto puede ser real o no, que se sospechaba filtraba información. Lo que también está claro es que unos años antes sí creía, y así lo escribió, que Irán era una amenaza para Estados Unidos y que se debía intervenir para mermar su capacidad balística.

Las inconsistencias de Kent no significarán nada para quienes lo convierten, de inmediato, en «patriota americano»; con él se querrá abrir una brecha que quizás excede con mucho la importancia del individuo. El ataque no es, por supuesto, contra Israel sino contra Trump.

La información que sobre la guerra llega de ese mundo de podcasteros monotemáticos tiene unos rasgos demasiado precisos. Para empezar, EEUU siempre pierde. Así llevan años informando de Ucrania: Rusia gana, constantemente gana, pero nunca termina de ganar. Además, ignoran las ganancias de la cooperación o coordinación entre ejércitos; ignoran también el trasfondo geopolítico de Irán, cualquier derivada mayor que afecte a China, e ignoran por supuesto el cuadro completo de los movimientos exteriores de Trump; y sobre todo, ignoran deliberadamente lo que esta guerra tiene de diferente. Son ataques desiguales, precisos, quirúrgicos, en los que EEUU no se expone como en Irak o Afganistán. Esos rasgos distintivos no les interesan porque conciben la guerra como un estado moral. Hay paz o hay guerra, no situaciones intermedias, y la guerra es además «forever war», guerra eternizable, como si Trump, por su condición de rehén, no pudiera decidir salir de ella. Kent hablaba no hace poco de bombardeos precisos y de paz a través de la fuerza, o sea, lo de Trump, pero eso ahora es considerado sionismo (y para ellos sionismo es algo peor incluso que la guerra, es la mayor condenación) por un ecosistema de opinadores al que puede que todos le están dando más peso del que realmente tiene. Como bien dijo Trump: MAGA soy yo, y su base está con él, no con podcasters con billete a Rusia.


© La Gaceta