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Deconstrucción de las falacias antifeministas

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20.02.2026

En estos tiempos que corren proliferan los alegatos misóginos defendidos por organizaciones y partidos y puestos en marcha en legislaciones de algunos países. Se vende por doquier la idea de que las mujeres han conseguido cantidad de derechos y se pregunta cuando se dan protestas, o reivindicaciones, que no se sabe qué quieren, a dónde quieren llegar…la respuesta es obvia, cuando menos igualdad, no la que consta en papel mojado sino en la realidad doméstica, empresarial, política o cultural, y es obvio que las cifras cantan, y no ser maltratadas o despreciadas, véanse las cifras que cantan de las clamorosas desigualdades en el mercado laboral, entre otros, y en las diferencias en lo referente a la ocupación de cargos directivos y de los consiguientes sueldos; con respecto al maltrato siempre sale alguno, o alguna, con la coletilla de también hay mujeres que maltratan a los hombres, a sus parejas, compañeros de trabajo, etc.

Lo que es cierto y difícilmente discutible es que cada cual es, o debe ser, dueño de su cuerpo, naturalmente las mujeres del suyo, sin que hayan de hacer lo que les diga el marido, el cura o el comisario de turno; obviamente esto incluye el derecho al aborto, que según algunos es tan brutal y condenable como el holocausto, pecado mortal al matar a un ser vivo y ganar la entrada directa a las llamas eternas del infierno, u otras sutilezas.

En este terreno, como en otros, se da una correlación, como en los vasos comunicantes que se igualan…lo que aplicado al caso es que a mayores cotas de derechos o reivindicaciones de las mujeres, consideradas como amenazas, surgen de inmediato bomberos, con perdón que tratan de apagar el fuego de los derechos y reivindicaciones, al juzgarlos como una amenaza a la sociedad, y caminos de perdición no solo para los hombres que pueden ven sus privilegios peligrar, sino para las mujeres mismas ya que el feminismo les conduce a ser desgraciadas, a sufrir estados depresivos, a la falta de hombres a los que unirse en santo matrimonio, condenadas a la soledad y a la amargada soltería; es más la dedicación a una profesión determinada con fuerza y entrega, hace que quienes a ello se dedican, por ejemplo a los estudios y a la investigación acaben, tristes y sin cumplir su objetivo: esposas y madres…no muy lejos queda, aunque con........

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