Ella y la bandera
Déjame coger el paso y no hacerle caso a mi abuelo, que hoy es el primer día de clases. Antes de que se acabaran las vacaciones, con el corre-corre del uniforme, él me había enseñado cómo tenía que tirar los taquitos y de qué manera debía tomar la puntería para no fallar.
También me había dicho, bajito, que me fijará bien si la maestra estaba bonita; pero no pudo seguir con las clases porque mi abuela nos sorprendió, sobre todo en la parte de las instrucciones con los taquitos, y mi abuelo tuvo que salir pintando. «Tú no le enseñas nada que sirva, chico, ¿hasta cuándo es lo tuyo?», peleaba mi abuela.
Bueno, después se acotejaron y por ahí están los dos con mi mamá, en el lado de afuera de plazoleta y yo aquí, parado en la fila, con miedo, porque no conozco a nadie. Tremenda pena. Si al menos estuviera alguien del barrio, pero no. No hay nadie, solo El Richi, y yo no quiero mirar para........
