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Le crecen los enanos

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28.03.2026

Pérez Llorca niega un trato de favor en la contratación de su pareja en la diputación: "Todo se ha ajustado a la legalidad"

Redacción Levante-EMV

Hay siglos en los que uno no está para nada. Es falso eso de que dios aprieta pero no ahoga, lo cierto es que cuando dios aprieta, aprieta de verdad. Con toda su fuerza, que es mucha. Y, a menudo, por mucho que alguien pretenda pasar desapercibido, le ponen en la diana y ahí empiezan a silbar las balas.

Lo malo es que el perfil bajo no suele servir para ganar méritos. Calladito se está mejor… a veces, pero quiero creer que los electores buscan un gestor que mande, eficaz y ágil, para dirigir los asuntos públicos, aunque a estas alturas de la falla tampoco pondría mi mano en el fuego por ese supuesto.

En fin, que el president de rebote Juanfran Pérez empieza a estar cercado por los incendios, para regocijo de otros candidatos a sucederle en el trono (de su partido, claro, los del más allá ni están ni se les espera). Lo malo no es que el fuego se reavive, es que no tengas una pala para cavar un cortafuegos. Abrasadito lo veo.

Me da que el MH se ha encontrado con una tormenta perfecta que se lleva su barco a pique, cuando sólo pretendía salir a la bahía a pegarse un baño. Y, bueno, lo del baño no era metáfora, pero ya iremos a ello cuando toque.

El primer tocado lo tiene en su compañero Mazón, que, quiera o no, le arrastra al fango. Lo malo de cerrar un caso en falso es, justamente, que está abierto. Por mucho que el TSJCV diga que no hay delitos (de momento), los ciudadanos tenemos la convicción de que no se le investiga porque está aferrado a las faldas del aforamiento y eso, le guste o no, es responsabilidad del president por no enseñarle la puerta de salida. Si encima sumamos el pisito, sueldo, coche y asesores, muchos creemos que nos toman el pelo. Para JP, Mazón es una losa personal y otros aspirantes no tienen ese condicionante, porque no ocupan el puesto gracias al susodicho. JP, sí.

Otro tanto pasa con Barcala y las viviendas protegidas de Les Naus, otra vez un caso de corrupción en la Comunidad que se convierte en noticia de portada nacional. Ser el epítome de la sin vergüenza hispana a la hora de gestionar unas viviendas públicas, tal y como está el patio, es una mancha en su currículum. No por lo que hizo, que ninguna responsabilidad tiene, sino por lo que no hace, que es limpiar los establos, caiga quien caiga. Barcala quiere salvarse a toda costa esperando que cese el ruido, pero el runrún no se va a acabar por mucho que utilice la táctica del avestruz y se cobije en el pecho amantísimo de Vox, que, cuando menos se lo espere, le dará la patada.

El baño que no se tome ahora se lo tendrá que tomar más tarde, porque no oler es cuestión de tiempo. Los ilustrados creían en la táctica de dejar hacer, dejar pasar, pero en esta ocasión si deja que se consolide, que se presente a las elecciones y que las gane, se va a comer un marrón de aúpa en medio de la carrera de candidatos. Es muy habitual que las verrugas no se reduzcan, sino que cada vez se hagan más grandes, hasta que el dermatólogo debe extirparlas con nitrógeno. Y con los granos en el culo pasa lo mismo. Este es de los gordos. Tiempo al tiempo.

Lo quiera o no lo quiera ver, JP tiene un problema con la Diputación de Alicante, que empieza a convertirse en reducto de irreductibles. No voy a ir más lejos, lo dejo ahí. Un siglo de estos lo retomo.

¿Y su mujer, contratada en Valencia por el doble de lo que cobraba en Finestrat? En fin, reconocerán que podrá ser legal, pero que está feo, feísimo. Puedes contar milongas que nadie se va a creer y acusar de machismo o de llorcafobia, lo que quieras. No va a colar ni entre los tuyos.

Yo no sé, la verdad, en qué está pensando, porque esta historia no le puede venir bien de ninguna de las maneras. ¿La felicidad conyugal compensa la infelicidad política? Pues si estás en un puesto de meritorio no es precisamente algo que te ensalce. Verdad es que otros contratan a sus mujeres (léanse dos párrafos más arriba) y, de momento, no pasa nada. Pero al final todo se paga y muchas veces lo que comes no está a la altura de la factura.

Y espérate que no salgan más líos de aquí al final de legislatura, que los duelos nunca vienen solos.

En resumidas cuentas, ni su partido ni los ciudadanos van a valorarle por obras ni por cortes de cinta. Y mucho menos por aplausos enfervorizados de una hinchada que igual que señala con el pulgar hacia arriba pide que le corten el cuello al minuto siguiente. De un líder se espera que lidere, que cierre frentes y no deje abiertas heridas por las que la sangre brota a chorros.

O eso o se acomoda el tiempo que le quede en el Palau, con su mujer trabajando a treinta metros, y luego se vuelve para casa. Es otra opción.

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