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El carné número 39

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25.04.2026

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Mi número fue el 39. No en una cola cualquiera, sino en algo mucho más decisivo: mi primer carné de biblioteca. Aún hoy recuerdo cómo ... atravesar aquella puerta de madera con paneles crema me abrió otras mucho más grandes. Detrás de aquella cartulina en la que se leía «BIBLIOTECA» había una sala con estanterías hasta el techo, lomos de colores y promesas de aventuras que parecían no agotarse nunca.

Allí empezó todo. Entre los títulos de El Barco de Vapor, las peripecias de Tintín o las irreductibles hazañas de Astérix y Obélix, fui entendiendo que leer no era solo pasar el tiempo, sino vivir muchas vidas a la vez y aprender de experiencias ajenas. La biblioteca del colegio se convirtió en mi lugar favorito.

Quizá por eso dolió tanto la primera puerta cerrada en la adolescencia. En la biblioteca de las Salesianas descubrí a Agatha Christie y, con ella, el misterio, la intriga y esa forma tan elegante de ordenar el caos. Pero leer demasiado no estaba bien visto. «Tienes que estudiar», me dijeron. Recuerdo la cara de la sor cuando le confirmé que ya había terminado el libro y........

© Gaceta de Salamanca