El CAL y la amenaza de otro fraude electoral
El fraude electoral es, quizá, la canallada más grande que puede cometerse contra una nación. No existe traición más profunda ni cobarde que la perpetrada por un puñado de ciudadanos que, investidos de una autoridad que jamás les otorgó directamente el pueblo, deciden manipular su voluntad. Y lo hacen —como suele ocurrir en los rincones más oscuros del poder— movidos por intereses subalternos como el lucro y la tentación de convertirse en árbitros absolutos del destino nacional, y en todopoderosos del gobierno entrante. Esa puñalada por la espalda, amable lector, no solo distorsiona un resultado: cercena criminalmente la soberanía popular. En el Perú, cada proceso electoral exhibe con mayor claridad y sofisticación los mecanismos de un fraude que, definitivamente, hoy no se disimulan. Los intereses en juego son tan grandes, tan jugosos, que la propina alcanza........
