Ucrania, un botín codiciado entre potencias
La realpolitik se impone. A las potencias centrales y sistémicas no les gusta ver a los poderes medios, economías emergentes y/o países en desarrollo intentar liberarse de sus cadenas para lograr mayor independencia, autonomía y autosuficiencia. Por ello, utilizan la política del gran garrote para disgregar, dividir, atomizar y someter de forma permanente a los países más débiles.
La arremetida contra Zelenski fue evidente en la Casa Blanca. Trump y Putin comparten un objetivo tácito: dejar a Ucrania más vulnerable para hacerla apetecible ante las ambiciones neo-imperiales de Washington y Moscú. Si ello significa dar luz verde para que Putin vuelva a invadir Ucrania en un corto o mediano plazo no importa. Si ello significa que su territorio se reparta en dos zonas de influencia, tampoco.
Lo que importa es intensificar su fragilidad para torcerla, a propósito de que renuncie a defender su integridad territorial, su vocación soberana y conceda sumisa el reparto geopolítico entre potencias, cuyo eje pasa por la entrega a Rusia de una quinta parte de su........
