La megareforma entre una oposición que negocia y una que estorba. Por Kenneth Bunker
Unos van a entrar a negociar. Otros van a salir a denunciar que negociar es traición. Esa tensión, que hasta ahora se había podido administrar con cierta comodidad desde la derrota, va a quedar expuesta en cada votación y en cada declaración pública. La megareforma va a hacer visible la falla que ya existía.
El gobierno de Kast ingresó al Congreso la reforma más ambiciosa de su mandato. No hay nada que pueda venir que sea más grande que esto. La oposición tiene que decidir qué hacer. Esa decisión, que parece táctica, es en realidad la primera prueba real de qué tipo de oposición va a ser y cómo eso va a influir en lo que viene.
Así, para ellos, el sector que comprende desde el PC a la DC, la megareforma no es solo un paquete legislativo, es una prueba. Lo que cada sector de la oposición haga a partir de lo que está en la mesa va a revelar si su objetivo es mejorar el país desde la vereda de al frente o impedir que el gobierno pueda mostrar resultados. Como es evidente, no son posiciones que se puedan sostener simultáneamente.
Por lo mismo, la pregunta relevante no es si la reforma es buena o mala en abstracto. Es qué hace la oposición con ella. Y más específicamente, si hay algo dentro de ese paquete que la izquierda comparte en el diagnóstico, si tiene la disciplina intelectual para decirlo en voz alta, o si el cálculo político se lo permite.
Para el diputado Manouchehri, la senadora Cicardini y el segmento que representan, la respuesta ya estaba tomada antes de leer el proyecto. El rechazo no es el resultado de un análisis. Es el punto de partida. La reforma viene del gobierno de Kast, y eso ya la hace rechazable. Su argumento vendrá después,........
