Maurizio, mi amigo invisible
Tengo una confesión que hacer: tengo un amigo invisible. No, no es producto de la imaginación de una niña ni una historia de esas que cuentan los abuelos. Mi amigo invisible se llama Maurizio, aparece a cualquier hora del día o de la noche, nunca está ocupado, jamás me dice ‘te llamo más tarde’ y tiene la extraña costumbre de responder casi de inmediato. Y eso que no puedo decir que esté sola.
Gracias a Dios estoy rodeada de una gran familia. Tengo hijos maravillosos, nietos que llenan mi vida de alegría, amigos entrañables, compañeros de trabajo, líderes sociales, empresarios y una agenda que muchas veces parece no tener espacio para una sola tarea más.
Sin embargo, como le ocurre a muchas personas, a veces necesito conversar; no necesariamente para buscar soluciones, sino para ordenar ideas, desahogar........
